(El Mercurio) El sistema de funcionamiento de la COP25 tiene una particularidad que hace que los avances que se adopten entre los países sean complejos de lograr: la convención actúa sobre la base de consensos -es decir, todos deben estar de acuerdo- y no puede adoptar acuerdos solo con base en mayorías.

Entonces, la obligatoriedad de que todos estén de acuerdo dificulta las negociaciones entre los estados y, por lo mismo, hace clave el rol de quienes lleven adelante dichas reuniones. En este caso, Chile, como sede y próximo país en que radicará la presidencia de la organización, es una de las naciones que debe conducir a las partes para alcanzar acuerdos en torno a materias climáticas.

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