(El Mercurio) El año que viene sera el último en que esté en operación el histórico yacimiento a rajo abierto de la mina Chuquicamata, en medio de la transformación histórica que vive esa faena de Codelco.

La transición a explotación subterránea, que significó invertir más de US$5.000 millones, que cuenta con un eje principal que tiene que ver con el transporte del material extraído desde el fondo del yacimiento,hacia los chancadores a través de correas transportadoras, que se extienden por 15 kilómetros, con un ancho de poco menos de dos metros.

La puesta en marcha de este equipamiento sufrió un importante contratiempo a comienzos de este año, cuando el fabricante informó a Codelco de posibles fallas, que ponían en riesgo el funcionamiento normal, lo que obligó a reinstalar unos nueve kilómetros de correas.

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