(El Mercurio) China ha jugado un papel gravitante en distintos ámbitos a nivel global en la década que termina y Chile no ha estado al margen de este proceso.

Si en la primera mitad del decenio el hito fue la consolidación del gigante asiático como nuestro principal socio comercial, en la segunda parte el objetivo fue convertirse en el mayor inversionista extranjero en el país, replicando la fórmula que están aplicando en un centenar de economías y que en los últimos ocho años los tiene entre la segunda y la tercera posición entre los mayores inversionistas del orbe.

En Chile por esfuerzos no se han quedado. Muy lejos están los escasos US$85 millones que la Inversión Extranjera Directa (IED) materializada por China acumuló en el país en el período 1974-2009, al alero del DL 600.

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