(Pulso-La Tercera) El precio del cobre extendió sus pérdidas este martes y quebró la barrera de los US$2.60 por libra, arrastrado por las crecientes preocupaciones ante la rápida propagación del coronavirus en China y la incertidumbre respecto a la magnitud del impacto que podría tener para la economía del mayor consumidor mundial de metales.

El valor contado del metal rojo cayó 1,1% a US$2,59 en la Bolsa de Metales de Londres, con lo que completó ocho sesiones consecutivas de descensos y anotó su menor nivel desde el 16 de octubre.

“El cobre es más sensible a las agitaciones económicas que cualquier otra materia prima y el aumento de la cifra de muertos en China está manteniendo deprimidos los precios”, dijo Soni Kumari, analista de AMZ en declaraciones publicadas en Reuters.

De acuerdo a los últimos reportes la cantidad de muerto en China por el conavirus suma 106, mientras que el número de casos confirmados en la nación asiática asciende a 4.515.

Impacto económico

Analistas estiman que el coronavirus impactará en el corto plazo el desempeño de la segunda mayor economía mundial, mientras aumentan las medidas preventivas, se imponen restricciones de viaje y se extienden las vacaciones por el Año Nuevo Lunar para limitar la propagación, sin embargo sostienen que aún es temprano para determinar el efecto general en la actividad empresarial y la demanda de los consumidores.

Al respecto si bien aún no existe claridad respecto al desarrollo de la enfermedad, Goldman Sachs ha puesto paños fríos respecto a los efectos económicos y su consecuencia para los precios de los activos globales. En un reporte dado a conocer ayer, el banco de inversión estadounidense indica que el dinamismo del consumo en la región asiática podría enfrentar una presión bajista durante el primer trimestre del año. Esto, considerando la cancelación de viajes en medio de la celebración del Años Nuevo chino.

Sin embargo, el banco pone la situación en perspectiva: “Si bien la situación parece bastante fluida, la experiencia histórica con virus anteriores (p. Ej., SARS, H1N1, H7N9) sugiere que cualquier impacto en el crecimiento económico y en los precios de los activos probablemente sea de corta duración, con un período de actividad que ocurre típicamente de 1 a 3 meses después del brote inicial”, indican los analistas en un reporte enviados esta mañana a sus clientes.

La incertidumbre por el brote de coronavirus también ha golpeado los precios de las acciones a nivel mundial y la valorización de las monedas emergentes, situación que se mantendría en el corto plazo. Sin embargo, de acuerdo al análisis de JPMorgan el escenario podría terminar configurando una oportunidad de compra.

La ola de venta de acciones podría continuar antes de que mejore la situación que rodea la infección, pero en el pasado tales brotes importantes solo llevaron a una caída en el valor de las acciones de aproximadamente un 4,7% de media, señaló el banco en un informe.