(Pulso-La Tercera) “Lo primero es solidarizar con el pueblo chino, solidarizar con un país hermano y solidarizar con el primer socio comercial de Chile”, partió señalando el ministro de Agricultura, Antonio Walker, en la conferencia de prensa que ofreció ayer junto al embajador de Chile en China, Xu Bu.

Ante las crecientes preocupaciones por el coronavirus, que ha cobrado más de 350 vidas en el gigante asiático, ambas autoridades intentaron llamar a la calma a nivel nacional, reafirmando las relaciones comerciales en medio de la emergencia.

“No habrá ninguna restricción respecto del intercambio comercial entre ambos países, porque ellos han tomado medidas en esta emergencia de salud pública internacional, que nos permiten estar absolutamente resguardado en nuestro país”, subrayó Walker, cuya tranquilidad y optimismo está respaldado por una exitosa temporada de exportaciones de frutas.

Hasta el día de ayer, Ronald Bown, presidente de la Asociación de Exportadores de Frutas de Chile AG (Asoex), informaba de un total de 263.060 toneladas de frutas frescas enviadas a China, lo que representa un crecimiento de 27,51% en relación a la temporada 2018-2019. En ese marco, destaca las 208.587 toneladas de cereza, donde la expansión llega a 32,57%.

“Nosotros estamos muy confiados como Ministerio de Agricultura, que vamos a seguir con el normal desarrollo de nuestras exportaciones”, indicó el ministro Walker.

En tanto, Xu Bu se preocupó de señalar que no hay que temer por la situación de China, considerando que en ciudades como Beijing y Shanghai, que cuentan con una población de más de 20 millones, hay un contagiado cada 100.000 personas. “El gobierno de China toma todas las medidas para tratar y curar a los contagiados y también para asegurar la vida normal de la masa pública”, sostuvo el diplomático.

En este complejo contexto, según precisa Bown, los frutos nacionales si bien vieron un poco más lentas las ventas del retail, fueron impulsados por las plataformas online. Sin embargo, no toda la economía del gigante asiático escapa al golpe que implica el coronavirus.

Difíciles perspectivas

De hecho, tras el cierre de la semana pasada por la celebración del año nuevo lunar, ayer abrieron los mercados en China, reflejando con un derrumbe de 7,72% en la plaza de Shanghai la incertidumbre que asecha a la actividad del país.

La brutal caída, con la que se borró el avance de todo un año, fue incluso inferior a la registrada en otras bolsas de China. El CSI 300 retrocedió 7,88%, mientras que Shenzhen cayó 8,41%.

“Esto durará un tiempo”, señaló a Reuters Iris Pang, economista de ING. “No está claro si los trabajadores de las fábricas, o cuántos de ellos volverán a las plantas. No hemos visto resultados empresariales desde la irrupción del virus. Los restaurantes y las tiendas están teniendo ventas muy escasas”.

Los efectos sobre la economía china no se acotan a su sector financiero. Son varios los economistas que anticipan una dramática desaceleración para el trimestre en curso.

“Las acciones agresivas tomadas para controlar la propagación del virus sugieren que el impacto económico podría exceder al Sars”, señaló Goldman Sachs en su último informe sobre China, donde realizan una revisión a la baja desde 5,6% hasta 4% al PIB de ese país para el periodo enero-marzo.

“Incluso con la suposición de un rebote relativamente rápido en el segundo y tercer trimestre se reduciría el crecimiento de todo el año 2020 a 5,5%, desde 5,9% anteriormente”, destaca el informe del banco estadounidense, donde agregan que “un brote más prolongado podría reducir el crecimiento de todo el año al 5% o incluso por debajo”.

UBS también recortó con fuerza sus previsiones para China, en este caso hasta 3,8% para el primer trimestre. De todas maneras, la media de las previsiones sigue apuntando a un avance de 5,9%.

En este contexto, el cobre no ha tenido un buen pasar. Luego de anotar un desplome de 7% en Londres durante la semana de celebración del año nuevo lunar, el metal rojo retrocedió 7% ayer en la Bolsa de Futuros de Shanghái, hasta un valor de 44.780 yuanes la tonelada, su nivel más bajo desde noviembre de 2016. Sin embargo, ayer el metal tuvo un respiro en Londres, al anotar un aumento de 0,4% hasta US$2,53 la libra.